Lima: El Congreso de Perú votó el 18 de febrero de 2026 para remover al presidente interino José Jeri y designar a José María Balcázar como nuevo mandatario provisional, en medio de una crisis política sin precedentes que ha dejado al país con cuatro presidentes en menos de un año. Balcázar, hasta entonces presidente del Congreso, asumió el cargo al día siguiente en una breve ceremonia.
La crisis política peruana se agudizó tras la destitución de Pedro Castillo en 2022 y una serie de escándalos de corrupción que envolvieron a sus sucesores. Balcázar enfrenta el desafío de estabilizar el país mientras organiza las elecciones presidenciales previstas para abril de 2026, consideradas cruciales para romper el ciclo de inestabilidad institucional.
Contexto de la crisis
Perú ha tenido seis presidentes en los últimos ocho años, reflejo de una crisis sistémica que combina corrupción generalizada, polarización política extrema y una estructura constitucional que facilita tanto las destituciones parlamentarias como los cierres del Congreso por parte del ejecutivo. Esta inestabilidad ha tenido costos económicos significativos: la inversión privada cayó un 8% en 2025 y el crecimiento apenas llegó al 1.5%.
Balcázar, magistrado y político de trayectoria moderada, prometió en su discurso inaugural concentrarse en dos objetivos: garantizar unas elecciones limpias y aprobar el presupuesto nacional bloqueado desde hace meses. También anunció la creación de una mesa de diálogo multipartidaria para buscar acuerdos mínimos de gobernabilidad.
Reacciones internacionales
La OEA y la Unión Europea expresaron preocupación por la inestabilidad política pero reconocieron que el cambio se produjo dentro del marco constitucional. Estados Unidos instó a Perú a garantizar un proceso electoral transparente. El Fondo Monetario Internacional, que tiene un programa activo con el país, mantuvo sus proyecciones de crecimiento en suspenso hasta verificar la estabilidad del nuevo gobierno.