Ciudad de México: Autoridades ambientales mexicanas informaron el 27 de marzo de 2026 sobre un derrame de petróleo activo en el Golfo de México que está causando daños a arrecifes coralinos y provocando la muerte de fauna marina en las costas del país. Miembros de la Marina mexicana fueron captados retirando sargazo con manchas de alquitrán de las playas afectadas, mientras la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) coordinaba los trabajos de emergencia.
El derrame, cuya fuente exacta y magnitud total los investigadores aún determinan, ha contaminado una extensión significativa de la costa mexicana del Golfo. Los ecosistemas de arrecife coralino de la región, que forman parte del Sistema Arrecifal Mesoamericano —el segundo arrecife de barrera más largo del mundo—, son especialmente vulnerables a los hidrocarburos, que pueden inhibir la fotosíntesis de las algas simbióticas que dan vida a los corales.
Fauna y ecosistemas en riesgo
Al Jazeera documentó la muerte de tortugas marinas, aves costeras y peces en las zonas afectadas. El derrame llega en un momento crítico, con las temporadas de anidación de tortugas marinas próximas a comenzar en las playas del Golfo mexicano. Los pescadores artesanales de las comunidades costeras reportaron pérdidas significativas en sus capturas y dificultades para acceder a las zonas tradicionales de pesca.
Presiones sobre la industria petrolera mexicana
El incidente revive el debate sobre la seguridad de las instalaciones petroleras en el Golfo de México y la capacidad de Pemex —empresa pública que enfrenta dificultades financieras estructurales— para mantener sus infraestructuras en condiciones seguras. El gobierno del presidente López Obrador invirtió masivamente en el complejo refinador de Dos Bocas, en Tabasco, mientras las inspecciones preventivas de plataformas e instalaciones offshore han sido objeto de críticas por parte de organizaciones ambientales.