Bogotá: Colombia está convirtiendo las zonas anteriormente controladas por las FARC en bosques. A diez años de la firma del Acuerdo de Paz, el programa "Bosques de Paz" ha logrado reforestar más de 180.000 hectáreas en regiones de Caquetá, Putumayo y Meta, áreas donde la guerrilla mantuvo la deforestación controlada para impedir el ingreso del Estado y que paradójicamente se convirtieron en algunas de las más deforestadas del país tras el acuerdo, cuando colonos y madereros ingresaron al vacío de poder.
El programa, financiado con recursos del Fondo para la Paz y la Naturaleza —que canaliza donaciones de países europeos y de Estados Unidos— combina la reforestación con el pago por servicios ambientales a comunidades rurales. Los beneficiarios reciben entre 800.000 y 1.2 millones de pesos mensuales por custodiar y restaurar los bosques, transformándose de potenciales deforestadores en guardianes del ecosistema.
Resultados verificables
Imágenes satelitales procesadas por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) muestran una recuperación significativa de la cobertura boscosa en los departamentos donde opera el programa. La deforestación en estas áreas cayó un 62% entre 2022 y 2025, comparado con el promedio nacional.
La recuperación de los bosques tiene co-beneficios importantes: regulación de cuencas hidrográficas que abastecen ciudades intermedias, captura de carbono que Colombia ofrece a mercados internacionales de créditos, y recuperación de biodiversidad en uno de los países megadiversos del mundo.
Desafíos pendientes
El programa enfrenta desafíos de largo plazo. La presión por tierras agrícolas, impulsada por el crecimiento de la demanda de alimentos y la falta de reforma agraria, genera incentivos permanentes para la deforestación. Y la presencia de disidencias de las FARC y del ELN en algunas zonas complica la ejecución del programa por parte de operadores civiles.