Washington: El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial presentaron en abril de 2026 sus evaluaciones sobre las perspectivas económicas de América Latina y el Caribe, en el contexto de la escalada bélica entre EE.UU. e Irán que sacude los mercados energéticos mundiales. Aunque el FMI no realizó revisiones importantes de sus proyecciones de crecimiento regional, advirtió sobre los riesgos de transmisión a través de precios de materias primas, expectativas de inflación y el ánimo adverso al riesgo en los mercados financieros internacionales.
"Después de haber resistido las mayores barreras comerciales y la elevada incertidumbre el año pasado, la actividad global ahora enfrenta una prueba importante por el estallido de la guerra en el Medio Oriente," señaló el FMI en su Perspectiva Económica Mundial de abril de 2026. Las dos economías más grandes de la región, Brasil y México, están condicionadas por "condiciones financieras domésticas restrictivas, espacio fiscal limitado e incertidumbre en la política comercial," según el Banco Mundial.
Bolsillos de dinamismo en economías más pequeñas
El informe del Banco Mundial destacó que "persisten bolsillos de dinamismo entre las economías más pequeñas de América Latina y el Caribe." Los países centroamericanos se están integrando en cadenas de suministro regionales. Argentina disfruta de mejores condiciones financieras derivadas de la estabilización fiscal y las reformas de Milei. Paraguay experimenta fuertes exportaciones agrícolas y un marco macroeconómico estable, convirtiéndose en una de las economías de más rápido crecimiento de la región.
Presión inflacionaria y tasas de interés
El analista de mercados de JPMorgan señaló que países que en 2025 proyectaban reducir tasas de interés (Brasil, México, Chile) han revisado significativamente sus expectativas de política monetaria ante el impacto inflacionario del conflicto en Irán. Solo Brasil mantiene previsiones de algún recorte de tasas, aunque en menor cuantía que antes. El precio del petróleo superó los 116 dólares por barril en marzo de 2026, con analistas de Citi y Barclays estimando un impacto adicional de 0,8 a 0,9 puntos porcentuales en la inflación anual de los países de la región.