Brasilia: Brasil avanza hacia sus elecciones presidenciales del 4 de octubre de 2026 en un contexto de crecientes presiones económicas y fricciones comerciales con la administración Trump, que impuso aranceles del 50% a las exportaciones brasileñas —los más altos de América del Sur— y ha mantenido tensiones diplomáticas con el gobierno de Lula por la condena del expresidente Jair Bolsonaro, aliado del mandatario estadounidense.
El índice bursátil BVSP de Brasil ha ganado un 21,7% desde el inicio de 2026, en parte gracias a la reorientación de capitales internacionales desde mercados desarrollados hacia emergentes. Sin embargo, la economía real muestra señales mixtas: el banco central brasileño —que en 2025 proyectaba recortes de tasas— ha revisado sus expectativas al alza ante las presiones inflacionarias derivadas del conflicto en Irán. El FMI proyecta un crecimiento limitado para Brasil, condicionado por "condiciones financieras domésticas restrictivas, espacio fiscal limitado e incertidumbre en la política comercial".
La carrera presidencial: Lula vs. Flávio Bolsonaro
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien cumplirá 81 años en la víspera de la primera vuelta electoral, busca su cuarto mandato presidencial. Su principal rival es Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que busca vengar la derrota de su padre. La contienda se perfila como una de las más polarizadas de la historia reciente brasileña. El expresidente Jair Bolsonaro, quien fue condenado por un tribunal, tiene prohibido presentarse a las elecciones. La postura de Trump en defensa de Bolsonaro ha sido fuente de tensión diplomática con el gobierno de Lula.
El impacto de los aranceles de Trump
La Corte Suprema de EE.UU. analiza la legalidad de los aranceles basados en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) que Trump utilizó para imponer el gravamen del 50% a Brasil. Una decisión en su contra podría invalidar los aranceles, lo que mejoraría las perspectivas de la economía brasileña.