Quito: Ecuador, que en los últimos tres años ha emergido como un punto crítico del tráfico de drogas en la región, intensificó en 2026 su estrategia de seguridad con el apoyo operativo de Estados Unidos y Colombia. El gobierno del presidente Daniel Noboa, quien implementó una estrategia de "conflicto interno armado" en 2024, reporta resultados mixtos: una reducción del 15% en homicidios en las principales ciudades, pero una persistencia de la violencia en puertos y zonas de tráfico.
Ecuador es actualmente el principal punto de tránsito de cocaína producida en Colombia hacia mercados de Estados Unidos, Europa y Asia. Su apertura comercial, sus infraestructuras portuarias en Guayaquil y Esmeraldas, y el uso del dólar como moneda nacional facilitan el lavado de activos y el movimiento de divisas del narcotráfico.
Cooperación con EE.UU. y Colombia
Estados Unidos ha desplegado asesores de la DEA y el Departamento de Defensa para apoyar el entrenamiento de fuerzas especiales ecuatorianas. En marzo de 2026, una operación conjunta con la Fiscalía colombiana y el FBI desarticuló una red de lavado de dinero que operaba desde Cali y Quito, con activos incautados por más de 45 millones de dólares.
Colombia, que lidia con sus propios desafíos de crimen organizado, compartió inteligencia sobre rutas de tráfico y estructuras de las organizaciones criminales que operan en ambos países. La colaboración bilateral ha mejorado significativamente desde que el nuevo gobierno colombiano asumió una postura más pragmática en seguridad.
El desafío carcelario
Las cárceles ecuatorianas siguen siendo el principal talón de Aquiles del sistema. Las masacres en prisiones que costaron más de 400 vidas en 2021-2023 dieron lugar a una ola de reformas que incluyen la construcción de nuevas instalaciones de máxima seguridad y el traslado de líderes de bandas a cárceles de aislamiento. Sin embargo, la recomposición de las estructuras criminales dentro de los centros penitenciarios continúa siendo un desafío operativo.