San Salvador: Al cumplirse cuatro años del estado de excepción en El Salvador en marzo de 2026, organizaciones de derechos humanos alertan sobre una crisis silenciosa: miles de niños han quedado sin sus padres o cuidadores, detenidos en el marco de la campaña masiva contra las pandillas impulsada por el presidente Nayib Bukele. El régimen, que ha sido renovado 49 veces consecutivas desde su declaración en marzo de 2022, ha llevado a la detención de más de 91.500 personas.
Entre los casos documentados por Al Jazeera se encuentran familias como la de Sara de Pérez, de 54 años, cuyo hijo fue arrestado hace dos años, dejando a su nieta Sarita, de 16 años, al cuidado de la abuela. "Mi hijo también llevaba uno así," dice De Pérez refiriéndose al medallón de San Benito que porta su nieta, añadiendo que se lo regaló cuando su hijo fue detenido. Otra familia, la de Rubidía Hernández, cuyo hijo de 21 años fue arrestado en agosto de 2022, se hizo cargo de la hija del joven, quien tenía entonces dos años y cuya madre ya no estaba presente en su vida. "Siempre me pregunta: ¿Cuándo viene mi papá? Lo necesito," relata Hernández.
Impacto psicológico en la infancia
Según la organización de derechos humanos MOVIR, los menores más afectados son los que han visto a sus cuidadores ser arrestados. "A veces no quieren hacer ninguna actividad física ni estudiar. No quieren pasar tiempo con otros niños ni salir. Tienen miedo de las autoridades, porque algunos experimentaron cómo les llevaban a sus padres," declaró a Al Jazeera la activista Sofía Ramírez. En 2025, El Salvador tuvo la tasa de encarcelamiento más alta del mundo, con aproximadamente el 1,7% de su población privada de libertad. Organismos como el GIPES publicaron en 2026 su informe final señalando que podrían haberse cometido crímenes de lesa humanidad.